Aquí no se habla castellano

aquí se habla español

Recientemente he tenido una discusión con mi equipo de trabajo respecto a un término empleado en español peninsular contra un término del español de américa, preguntas de éstas ya he respondido mucho y no me cansó de hacerlo, y menos mal, porque por lo visto esto apenas comienza.

Es por eso que voy con mi furia y me arranco desde el fondo de mi corazón para decirles  (no deciros) que nuestro español no se oye ni se habla ‘mal‘ se habla y se oye diferente.  Es por eso que los que saben llaman a esas diferencias ‘variaciones del español’, regionalismos, y  que en ocasiones el queridísimo diccionario panhispánico de dudas nos ayuda a entender (poca gente lo conoce), pero es una parte del Diccionario de la RAE que matiza el uso del español en los diferentes lugares hispanohablantes.  Aunque muchos con los que he discutido prefieren la Wikipedia (ojo, yo soy usuaria de la Wikipedia, para ciertas cosas).

En fin, que cansada de los tópicos y de escuchar etiquetas como ‘latin queen’, gringa, panchita y varias más, decido levantar la voz y decir: soy mexicana, estoy orgullosa de mis raíces latinas y no pienso negarlas ni ocultarlas jamás. No tengo ascendencia extranjera, más allá del mestizaje en mi piel y un apellido vasco perdido. Sólo me queda un apellido que porto con honor porque es el legado de mi abuelo, y aunque sea un apellido castellano es algo que siempre me ha tenido sin cuidado.

¿Pero entonces por qué el título de este artículo? Porque en mi casa no se habla castellano, no soy de Castilla, ni vivo en Castilla. En mi casa se habla ESPAÑOL. Y como no me quiero enrollar con la historia de la lengua, simplemente he decidido contar lo molesto que es que la gente te ‘corrija’ cuando dices algo en un español diferente, se ría e incluso diga que no hablamos la misma lengua.

Cosas así me han sucedido desde hace 8 años que vivo de este lado del mundo y doy gracias de vivir en una ciudad bilingüe donde el español está un poco desmembrado. Pero sigo encontrándome con juicios absurdos acerca de mi propio idioma.

Bueno, soy editora y redactora de dos blogs además del mío, uno es mexicano y otro es español, evidentemente al principio me planteé la idea de escribir con el código ‘indicado’ de la región de origen, pero después decidí que todo aquello firmado por mí estaría escrito en español de México, no por rebeldía sino por identidad. Así que aquello firmado por el ‘equipo’, las comunicaciones externas y temas varios están escritos, conjugados, pensados y desmenuzados en el español de la península. Sin embargo, la gente sigue riéndose de las cosas que digo, aunque no lo crean, sigue cuestionando porque una palabra y no la otra, sigue pensando que hablo mal por no diferenciar entre s, c, y z, y en pocas palabras sigue pensando que soy menos por lo que soy.

Así que como tengo unas ganas de gritar ¡basta! Voy a comentar unos datos curiosos mis queridos verdugos, España es un país con minoría hispanohablante, no porque se hayan extinguido sino porque tan sólo en México hay 22 millones (aproximadamente) de habitantes que hablamos (aquí si me incluyo) español.

Se dice por ahí que en 2020 la población hispana en Estados Unidos superará con creces a los hablantes de español en España, ¡ay nomás! Así que hago una cordial invitación a dejar la postura centralista y comenzar a contemplar el español y sus variaciones geográficas (esto ya lo hacen algunos lingüistas). Así que ¡boludos! abran sus ojitos y sus fronteras, mi español no es arcaico ni es menos válido. Nomás les recuerdo que  Latinoamérica es puntera en doblaje, es por eso que vosotros habéis escuchado ‘La sirenita’, ‘Bernardo y Bianca’, ‘Cenicienta’, ‘Pinocho’ y una lista inmensa de películas bajo el sello Disney en español latino. No está fácil la cosa ¿no?

¿Y por qué me enoja tanto esta situación? Porque estoy cansada de que me digan ‘latin queen’  y que en ocasiones duden de mis conocimientos y mi nivel académico, profesional y personal por una diferencia en el lenguaje. Si al final nos comunicamos, sigo sin entender porque nos menospreciamos tanto, con lo lindo y rico que es el español. Con lo bonito que es sumar y no restar. Con lo cosmopolita que es ser tolerante.

¿Qué hago con mis amigos de lengua extrajera? Soy realista, siempre que me preguntan cómo se dice tal o cual palabra, soy capaz de decirles en México se dice chamarra, en España se dice chaqueta, de esta manera intento defender y predicar con el ejemplo. Así que es bastante obvio porque cuando sus profesores les dicen que hablan mal por haber aprendido con una amiga-profesora mexicana que dice ‘corasón’ y no corazón, me enojo tanto.

Es cierto que en algunas ocasiones el español es muy complicado, ya nos puso el ejemplo perfecto ‘Amores Perros’ pues para quien no lo sepa, se subtituló en muchos países incluso hispanohablantes, señores les tengo una mala noticia ese no es español culto (el de los libros, el de las escuelas, las tesis doctorales, etc ) es jerga, y si no estás en contacto con ella no la entiende ni Dios.

Así que mis queridos amigos y enemigos, su reina latina deja este análisis hasta aquí, nos vemos pronto con algo más divertido. ¡Baygón!

One response to “Aquí no se habla castellano

  1. campanilla 21 octubre, 2015 / 22:51

    no te pasa sólo a ti por ser extranjera, las burlas también se las dedican a los compatriotas, si no, que nos lo digan a los andaluces…

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