Las batallas en el desierto

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Estos días he estado preparando algunos artículos pero han pasado algunas cosas que me han dejado pensando que la vida y el destino son muy curiosos, últimamente me parece que la raza humana está perdiendo el norte y en ocasiones eso hace que la vida sea más irónica.

Personalmente mi fe en la humanidad era muy grande, sin embargo poco a poco empiezo a perderla, y como no quiero convertirme en una pesimista crónica, he decido seguir sorprendiéndome con la vida, desearle a aquellos perversos que el karma les haga conocer sus suerte, amar a los míos y abrir muy bien los ojos para comerme con ellos todo lo que sí valga la pena.

Tengo varios años de experiencia como ser humano, y aunque no siempre he tenido buenas experiencias he salido bien librada de todo, de momento, y espero que así sea.

Estos días que tenía la mente y el corazón revueltos decidí releer un libro que me encanta, de las primeras grandes historias que leí y que mi hermano tuvo a bien presentarme cuando era más joven. Para la gente de mi generación creo que podría ser difícil separarlo de la canción en la cual Café Tacuba le hace honor ‘Las batallas’, además de lo obvio, porque la melodía es un placer y transmite una onda muy única. Por supuesto les voy a dejar aquí el video.

La razón por la cual ‘Las batallas en el desierto’ me rompió el corazón en esta ocasión no es por su historia de amor o por la inocencia de sus personajes, de hecho es el absurdo del hombre lo que me dejó en calidad de trapo, a pesar de reconocer muchas escenas en mi cabeza como parte de mis recuerdos, no hacía más que pensar que los adultos me llenan de agobio, y que sus etiquetas nos han llenado de cicatrices las vida.

Quienes no hayan podido leerlo aún, échenle un vistazo, un librazo que se lee en 30 minutos y se lleva en la mente para siempre, el video que encontré está armado con escenas de la película así que se siguen sumando razones.

Será que unos días en cama con la batería baja hacen que la emoción me salga a brincos del corazón, pero insisto, no me convertiré en una pesimista crónica. Así que de verdad lean al señor José Emilio Pacheco y sus batallas en el desierto, por lo pronto aquí les dejo el video de los Tacubos.

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