Yo también fui la más bonita de mi familia.


escritoras mexicanas, libros de bolsillo

Yo también fui la más bonita de mi familia, hasta que un día sentados a la mesa mi padre con toda la ternura de un abuelo y el descaro de un padre de edad media, se giró y le dijo a mi sobrina ‘eres la niña más bonita que he visto en mi vida’. Se oyeron morir varias hadas al norte de nunca jamás, cayeron cubiertos sobre la mesa y varias bocas se quedaron abiertas, empezando por la mía que solo atinó a decir ‘Gracias pa’.

Mi padre sin saber qué decir miró a mi madre quien se encogió de hombros mientras mi hermano se reía a carcajadas de mi pequeño drama familiar.

Para ser honesta, es duro perder el trono en casa de tus padres, y eso pasa irremediablemente cuando llegan los nietos, esas criaturitas despiadadas que roban corazones a punta de babas, llantos y sonrisas.  Porque muchos sabrán qué llegar a casa y esperar en la cola de los saludos mientras pasan primero los nietos e incluso los perros es difícil.

La dinámica familiar se revoluciona instantáneamente cuando tu hermano (a) emerge de la sala de parto y dice con ojos llorosos <es una niña (o)> ¡Cuánta alegría en los corazones!

Poco a poco pasa el tiempo, los nenes crecen, se hacen niños grandes, pre-adolescentes, y los abuelos comienza a perder la memoria a corto plazo, se olvidan que el día anterior esos príncipes y  princesas les han hecho rabietas, dado patadas, escupido la comida y esas cosas feitas que a veces hacen los niños (incluso los que ya somos mayores).

Algunos días te quedas esperando al teléfono mientras tus padres te dicen <te llamamos en 5 minutos Sigue leyendo

Anuncios