5 cosas que un mexicano escucha en el extranjero

  

Cuando vives en el extranjero te das cuenta de muchas cosas. La primera, que el león no es como lo pintan, es decir, las cosas que sabemos o pensamos de algunos países y/o ciudades son bastante diferentes. Segunda, desde mi punto de vista, muchas de esas cosas están sobrevaloradas. Tercera, hay ignorantes en todas partes. Y cuarta, tu país y/o ciudad no es la peor del mundo o como dirían en mi ‘pueblo’ <En todas las casas se cuecen habas>.

Así que les dejo 5 de las cosas más ‘curiosas’ que un mexicano escucha en el extranjero.

1. ¿De qué pueblo eres?

Sí, aunque usted no lo crea, es un pregunta que al parecer es muy intrigante para algunas personas, en ocasiones al escucharla te tardas algún tiempo en caer en cuenta que es una pregunta fácil de responder aunque seas de Ciudad de México. Mucha gente ha emigrado de pueblos o ciudades pequeñas a grandes capitales, y en automático piensan que toda la gente tiene un pequeño pueblo donde se encuentran sus raíces. Y aunque tu pueblo sea bastante más grande prácticamente que el país en donde vives, la respuesta correcta siempre es el lugar de donde provienes.

2. ¿Dónde está México?

Y ahí sacas tus enormes conocimientos de geografía, México es un país que colinda al norte con… al sur con… etc. Pero la gente continúa insistiendo, México está en Sudamérica ¿verdad? ehm pues no, estrictamente hablando está en Norteamérica, y empiezas a extenderte nombrando países de Centroamérica y Sudamérica para ubicar a la gente mentalmente hasta que te preguntan cosas como ¿Belice, qué es Belice? y después de quedarte con ojos de plato decides callarte, y evitar más explicaciones, después de esto, pocas ganas quedan de explicar geografía.

3.¿En dónde dejaste tu caballo?

Hace tiempo escuché está pregunta de un grupo de señores mayores que insistían solemnemente que yo debería transitar por las calles montada a caballo, a lo que agregaban constantemente ese deje de Speedy González diciendo <No manita, tu viniste en caballo> mientras yo pensaba ¿y ustedes vinieron en la cápsula del tiempo? Caballeros y caballeras, muchos mexicanos no nos hemos subido en la vida a un caballo que no sea de un carrusel, desde tiempo atrás llegó la modernidad y nos movemos en coches, ¡sí! carros, autos, vehículos de motor, etc. y de vez en cuando también viajamos en avión, ¡Fíjate tú!

4. ¿Cómo se visten en México?

No, nadie me cuestionaba acerca de los vestidos regionales, la pregunta venía de una niña de 5 años que muy sorprendida por mi acento, me dijo que sabía que yo no era de aquí porque hablaba diferente. Como la curiosidad infantil merece todo mi respeto, le expliqué que gracias al señor Amancio Ortega y el grupo Inditex nos vestimos prácticamente igual que en España, salvo que pertenezcas a alguna tribu urbana.

5. ¿En dónde está tu sombrero?

Esta pregunta se la hicieron a una amiga mía reunión tras reunión, y yo me reía de ella imaginándomela con su sombrero de Mariachi, pero llegó el día en que la broma se me regresó cuando un amigo gracioso nos regaló un sombrero de charro que inmediatamente guardamos en el baúl de los recuerdos. Pero al menos, esa pregunta ya tiene respuesta.

Si te ha gustado, no te olvides de compartir.

Anuncios

Bridezilla o el síndrome de la novia psicópata

FullSizeRender (7)

Todas irremediablemente arrancamos la cuenta atrás, días antes o días después. Todas caemos en el estrés previo al gran día, el gran suceso, ese que muchas esperamos desde que tenemos nuestra primera Barbie vestida de blanco con su tiara de plástico enjoyada mirándonos sin piedad desde la estantería.

El ‘sí quiero’ es el inicio de una de las peores etapas de nuestras vidas, no lo digo por aquello de vivir con la misma persona el resto de la vida, ¡no! me refiero a los preparativos de la boda.

Yo siempre había escuchado eso de que las novias pierden la cordura meses antes de la boda, las peleas constantes con los prometidos, los desplantes a las madres, los odios a las familias políticas y muchas cosas más, y yo pensaba desde mi casa a 10,000 km de distancia del lugar de los hecho, ¡ESO no me va a pasar a mí! Sigue leyendo

Yo también fui la más bonita de mi familia.


escritoras mexicanas, libros de bolsillo

Yo también fui la más bonita de mi familia, hasta que un día sentados a la mesa mi padre con toda la ternura de un abuelo y el descaro de un padre de edad media, se giró y le dijo a mi sobrina ‘eres la niña más bonita que he visto en mi vida’. Se oyeron morir varias hadas al norte de nunca jamás, cayeron cubiertos sobre la mesa y varias bocas se quedaron abiertas, empezando por la mía que solo atinó a decir ‘Gracias pa’.

Mi padre sin saber qué decir miró a mi madre quien se encogió de hombros mientras mi hermano se reía a carcajadas de mi pequeño drama familiar.

Para ser honesta, es duro perder el trono en casa de tus padres, y eso pasa irremediablemente cuando llegan los nietos, esas criaturitas despiadadas que roban corazones a punta de babas, llantos y sonrisas.  Porque muchos sabrán qué llegar a casa y esperar en la cola de los saludos mientras pasan primero los nietos e incluso los perros es difícil.

La dinámica familiar se revoluciona instantáneamente cuando tu hermano (a) emerge de la sala de parto y dice con ojos llorosos <es una niña (o)> ¡Cuánta alegría en los corazones!

Poco a poco pasa el tiempo, los nenes crecen, se hacen niños grandes, pre-adolescentes, y los abuelos comienza a perder la memoria a corto plazo, se olvidan que el día anterior esos príncipes y  princesas les han hecho rabietas, dado patadas, escupido la comida y esas cosas feitas que a veces hacen los niños (incluso los que ya somos mayores).

Algunos días te quedas esperando al teléfono mientras tus padres te dicen <te llamamos en 5 minutos Sigue leyendo

Basta de engañar, llevar una doble vida no es nada sencillo…

yo 5
¡Olé! por los que llevan doble vida. No digo que esté bien, solo que deben ser unos cracks en logística y agenda porque eso de vivir vidas paralelas no es fácil, a ver cómo lo cuento porque no quiero malentendidos. Yo, como muchos, vivo fuera de mi país desde hace algunos años y es difícil manejar la situación de estuve pero no estoy y estoy pero no estuve.

A ver cómo lo explico, en tu país tienes un contexto, amigos de toda la vida, familia con los que viviste cosas desde que eras muy pequeño, todos lo recuerdan y lo aprecian pero ahora no estás. Lo que ha pasado los últimos años te lo has perdido de primera mano, así que las nuevas amistades de tus amigos, los hijos, los perros, todo eso ha sucedido mientras no has estado a pesar de lo vivido mil años atrás.

Por otro lado, en este lugar nuevo tienes amigos nuevos, sucesos nuevos pero ellos, los nuevos amigos, tienen amigos de toda la vida que han estado cuando tú no has estado, o sea que ahora estás  pero no estuviste.

¿Les pareció compleja la explicación? pues la realidad es aún más complicada. Sentirse como la India María, o sea ni de aquí de allá es bastante feito.

Los amigos de toda la vida a veces desaparecen pero los amigos nuevos también, cuando vives en el extranjero regularmente las circunstancias te llevan a conocer a gente no local, eventualmente ellos deciden marcharse y tú quedarte.  Así que chachán te quedas como el perro de las dos tortas.

Los pocos que quedan, siguen como es evidente llevando sus vidas, el tiempo no se detiene, aunque al principio tu espíritu romántico te lleve a pensar que lo hará, nanai, no lo hace. La rueda sigue rodando y tú sigues alejándote de todo. No me voy a poner trágica, para eso necesitaría escribir una novela y de momento no lo voy a hacer.

Te pierdes bodas, nacimientos, bautizos, funerales, renacimientos, cumpleaños y de todo. A veces te afectan más que otras, lo bueno es que te ahorras los regalos, las tarjetas, las flores, etc. Las alegrías y los duelos son diferentes, aprendes a vivir instantes muy intensos porque la distancia se encarga de entregarte todas las emociones un poco diluidas.

Luego están las visitas a “casa” y la incansable búsqueda del hogar, dicen que el hogar es donde está el corazón, que el hogar no es un lugar sino un sentimiento y mil frases hechas. La verdad es que yo creo que el hogar es una utopía cuando tienes el corazón repartido por todos lados. Pues bueno, cuando vas a “casa” te encuentras con tu habitación completamente tuneada, y cuando despiertas al otro día en tu cama no sabes si estás en el infierno de Dante o en el País de las Maravillas, esta sensación que esperaste durante días, semanas, meses o años de abrir los ojos y sentirte cobijado se convierte en la segunda utopía.

Tu casa, la nueva, se convierte por alguna extraña razón en un hostal, sí, sin ofender, tus amigos, familiares, cuñados, vecinos, suegros, amigos de los amigos se enteran que estás AHÍ y de pronto van cayendo hasta el punto que te planteas tener un sofá cama, una habitación de invitados, o al menos una hamaca cómoda y es cuando la decoración de tu casa depende de la temporada alta.

¿Y qué decir de lo que pasa con tus amigos cuando los dejas y al volver ya tienen mil hijos? No malinterpreten, somos felices por ustedes, muy mucho, pero hay que decir que es peculiar cambiar las cervezas por cafeterías donde haya juegos infantiles y las salidas nocturnas por desayunos kids friendly. Sin mencionar que te enteras de los nacimientos y embarazos por Facebook, salvo los pocos que tienen el detalle de enviarte un mensajito privado.

Pero en medio de todo esto, ¿cómo se vive una doble vida? pues resulta que vas de turista a tu propia “casa” y para empezar la situación ya es bastante exótica, después tu gente cercana, hasta antes de partir, ha cambiado, tú has cambiado pero hay que seguir jugando a que eres el mismo, y lo que pasa es que lo que ellos piensan a veces suena un poco atípico y si te atreves a decirlo te llevas un tortazo en la cara porque el que ya no entiende nada eres tú. WTF y la verdad es que todos hemos cambiado tanto que ya no nos encontramos como solíamos hacerlo y asumirlo es muy muy perro. Así que FRIENDS4EVER se convierte en la tercera utopía.

Llega el día que tienes que volver a tu otra casa y piensas que irás por fin a tu espacio, con tus cosas, ¡ay qué ilusión! aterrizas, desempacas, te recuperas del jetlag y cuando piensas que ya estás del otro lado ves venir la sonada depresión post vacacional, el agüite de dejar a la familia, la patria, los amigos, la comida y un largo etc. y los primeros días no te hallas ni aquí ni allá, buscas a tus amigos nuevos les cuentas la experiencia, se sorprenden, dicen cosas pero al final solo el tiempo te enseña que vives dos vidas tan diferentes como parecidas y que el único hilo conductor eres tú.

El día en que me convertí en la más aburrida de la fiesta.

eleonorsolano, escritoras mexicanas, blogger mexicana

Necesito coche le dije y después de mucho insistir, ¡lo conseguí! Después de 7 años de ir metro, tren y autobús a todas partes, (en Barcelona es muy sencillo ir en transporte público) decidí que estaba cansada de hacer trayectos largos cargada de libros, la tablet, el abrigo, el pañuelo y un largo etc. que a veces no cabía en mi bolso de mano.

Así que pensé que sería buena idea tener un coche, y ahí comenzó la terrible y triste historia de cómo me convertí en la más aburrida de la fiesta. Bueno pues resulta que en España no convalidan la licencia de conducir de México, así que por primera vez tomé clases teóricas y prácticas de manejo. Sí, señores a mis 33 años estaba yo ahí en la autoescuela con un montón de chicos ansiosos por cumplir 18 años y conducir por primera vez.

En fin, lo conseguí, obviamente no tenía dudas jajaja ¡claro que tenía! esta ciudad está sobreseñalizada, un día en un cruce conté 7 semáforos diferentes, ¡ojito! Aquí no hay experto que valga ni cafre que pueda con la pasividad de los conductores y poca precaución, yo por supuesto estoy acostumbrada a un estilo más…temerario.

Y ahí voy yo con mis zapatitos de hule por la ciudad, por fuera de la ciudad, al trabajo, al centro comercial, ¡vaya! hasta por los chicles, y me di cuenta tristemente que volví a mis ayeres mexicanos donde solo caminaba de la casa al coche y del coche a la casa. Bueno, nada grave, lo asumí. Lo curioso vino con la primera fiesta, y la segunda, y la tercera, cuando iba viendo caer uno a uno a los invitados, a mis amigos, a mi parejota y yo como el chinito <milando>.

¡Chas! la prueba de alcoholemia me permite, si bien recuerdo, dos cervezas o dos copas de vino, un cóctel o licor fuerte, y entonces vi como le salían alitas a mis tequilitas, mis aguardientes, mis mezcalitos… Bueno, volví a pensar, tampoco es tan grave, el médico ya me había dicho que evitará el alcohol por mis mil achaques y le vi el lado bueno, ya no podrían tentarme en esas bacanales.

Pues ¡mentira cochina! el sábado estuvimos en una fiesta de cumpleaños y nuevamente vi caer uno a uno hasta llegar al anfitrión y yo con cara de yogur natural sin azúcar pensé otra vez, ¡damn you! encima de todo, YO llevé el mezcal y vi con dolor como se evaporaba en las bocas de un montón de desconocidos, mientras yo tomaba agua porque además alguien se tomó la única coca cola light que había llevado. Me dieron las diez y las once, las doce y la una, y las dos y las tres, y a las cuatro de la mañana que todos bailaban como podían, decían incoherencias, y prácticamente comían por los ojos, agarré a mi caballero de brillante y peluda armadura y me fui.

En el coche, mi caballero que inteligentemente no tiene carné de conducir, se tuvo que aguantar el rollo de la sobria, <estoy cansada, me duelen las piernas, tengo hambre, estoy aburrida> y una lista de quejas que acabó, para su suerte, cuando escuché una de mis canciones favoritas y decidí perder la cabeza a mi estilo mientras llegábamos a casa en mi flamante y blanco corcel.