Bridezilla o el síndrome de la novia psicópata

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Todas irremediablemente arrancamos la cuenta atrás, días antes o días después. Todas caemos en el estrés previo al gran día, el gran suceso, ese que muchas esperamos desde que tenemos nuestra primera Barbie vestida de blanco con su tiara de plástico enjoyada mirándonos sin piedad desde la estantería.

El ‘sí quiero’ es el inicio de una de las peores etapas de nuestras vidas, no lo digo por aquello de vivir con la misma persona el resto de la vida, ¡no! me refiero a los preparativos de la boda.

Yo siempre había escuchado eso de que las novias pierden la cordura meses antes de la boda, las peleas constantes con los prometidos, los desplantes a las madres, los odios a las familias políticas y muchas cosas más, y yo pensaba desde mi casa a 10,000 km de distancia del lugar de los hecho, ¡ESO no me va a pasar a mí! Sigue leyendo

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Basta de engañar, llevar una doble vida no es nada sencillo…

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¡Olé! por los que llevan doble vida. No digo que esté bien, solo que deben ser unos cracks en logística y agenda porque eso de vivir vidas paralelas no es fácil, a ver cómo lo cuento porque no quiero malentendidos. Yo, como muchos, vivo fuera de mi país desde hace algunos años y es difícil manejar la situación de estuve pero no estoy y estoy pero no estuve.

A ver cómo lo explico, en tu país tienes un contexto, amigos de toda la vida, familia con los que viviste cosas desde que eras muy pequeño, todos lo recuerdan y lo aprecian pero ahora no estás. Lo que ha pasado los últimos años te lo has perdido de primera mano, así que las nuevas amistades de tus amigos, los hijos, los perros, todo eso ha sucedido mientras no has estado a pesar de lo vivido mil años atrás.

Por otro lado, en este lugar nuevo tienes amigos nuevos, sucesos nuevos pero ellos, los nuevos amigos, tienen amigos de toda la vida que han estado cuando tú no has estado, o sea que ahora estás  pero no estuviste.

¿Les pareció compleja la explicación? pues la realidad es aún más complicada. Sentirse como la India María, o sea ni de aquí de allá es bastante feito.

Los amigos de toda la vida a veces desaparecen pero los amigos nuevos también, cuando vives en el extranjero regularmente las circunstancias te llevan a conocer a gente no local, eventualmente ellos deciden marcharse y tú quedarte.  Así que chachán te quedas como el perro de las dos tortas.

Los pocos que quedan, siguen como es evidente llevando sus vidas, el tiempo no se detiene, aunque al principio tu espíritu romántico te lleve a pensar que lo hará, nanai, no lo hace. La rueda sigue rodando y tú sigues alejándote de todo. No me voy a poner trágica, para eso necesitaría escribir una novela y de momento no lo voy a hacer.

Te pierdes bodas, nacimientos, bautizos, funerales, renacimientos, cumpleaños y de todo. A veces te afectan más que otras, lo bueno es que te ahorras los regalos, las tarjetas, las flores, etc. Las alegrías y los duelos son diferentes, aprendes a vivir instantes muy intensos porque la distancia se encarga de entregarte todas las emociones un poco diluidas.

Luego están las visitas a “casa” y la incansable búsqueda del hogar, dicen que el hogar es donde está el corazón, que el hogar no es un lugar sino un sentimiento y mil frases hechas. La verdad es que yo creo que el hogar es una utopía cuando tienes el corazón repartido por todos lados. Pues bueno, cuando vas a “casa” te encuentras con tu habitación completamente tuneada, y cuando despiertas al otro día en tu cama no sabes si estás en el infierno de Dante o en el País de las Maravillas, esta sensación que esperaste durante días, semanas, meses o años de abrir los ojos y sentirte cobijado se convierte en la segunda utopía.

Tu casa, la nueva, se convierte por alguna extraña razón en un hostal, sí, sin ofender, tus amigos, familiares, cuñados, vecinos, suegros, amigos de los amigos se enteran que estás AHÍ y de pronto van cayendo hasta el punto que te planteas tener un sofá cama, una habitación de invitados, o al menos una hamaca cómoda y es cuando la decoración de tu casa depende de la temporada alta.

¿Y qué decir de lo que pasa con tus amigos cuando los dejas y al volver ya tienen mil hijos? No malinterpreten, somos felices por ustedes, muy mucho, pero hay que decir que es peculiar cambiar las cervezas por cafeterías donde haya juegos infantiles y las salidas nocturnas por desayunos kids friendly. Sin mencionar que te enteras de los nacimientos y embarazos por Facebook, salvo los pocos que tienen el detalle de enviarte un mensajito privado.

Pero en medio de todo esto, ¿cómo se vive una doble vida? pues resulta que vas de turista a tu propia “casa” y para empezar la situación ya es bastante exótica, después tu gente cercana, hasta antes de partir, ha cambiado, tú has cambiado pero hay que seguir jugando a que eres el mismo, y lo que pasa es que lo que ellos piensan a veces suena un poco atípico y si te atreves a decirlo te llevas un tortazo en la cara porque el que ya no entiende nada eres tú. WTF y la verdad es que todos hemos cambiado tanto que ya no nos encontramos como solíamos hacerlo y asumirlo es muy muy perro. Así que FRIENDS4EVER se convierte en la tercera utopía.

Llega el día que tienes que volver a tu otra casa y piensas que irás por fin a tu espacio, con tus cosas, ¡ay qué ilusión! aterrizas, desempacas, te recuperas del jetlag y cuando piensas que ya estás del otro lado ves venir la sonada depresión post vacacional, el agüite de dejar a la familia, la patria, los amigos, la comida y un largo etc. y los primeros días no te hallas ni aquí ni allá, buscas a tus amigos nuevos les cuentas la experiencia, se sorprenden, dicen cosas pero al final solo el tiempo te enseña que vives dos vidas tan diferentes como parecidas y que el único hilo conductor eres tú.

5 cosas que a las mamás muy perras no nos gusta escuchar

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1. Son sólo perros

Sí y tú eres sólo un humano. ¡A ver! ya lo sé, sé perfectamente que no los he parido, que no se parecen a mí, que no hablan, que no les gusta la ropa, que se queman las patas en el verano, que se expresan de maneras inexplicables. Que me quieren, que me esperan en casa pacientes y que cuando llego se vuelven locos de emoción. También reconozco cada una de las meaditas de la casa, se cuándo alguno está enfermo, me despierto por la noche cuando se levantan a tomar agua, cuando vomitan, cuando tienen calor, me preocupo cuando se asustan, me asusto cuando salen como fieras porque alguien llama al timbre. Es cierto, a veces no son tan perfectos como la gente desearía, pero nadie lo es, yo tampoco soy una perfecta ama y ellos no se dicen en secreto <déjala es sólo un humano>

Pues sí, son sólo perros y tú eres sólo un ser humano. Como verás, sigo sin entender tu argumento…

2. ¿Qué vas a hacer cuando tengas hijos, los vas a regalar?

¡Vaya preguntita! A ver cómo respondo…primero, no sé cuándo tendré hijos o si tendré hijos, y segundo Sigue leyendo

Es difícil ser un superhéroe

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Menos mal que no soy uno. Ayer estaba leyendo por ahí un artículo acerca de las 9 circunstancias que una mujer emocionalmente fría reconoce, y me quedé pensando ¡Qué bonita es la sensiblería! cuando la observas de lejos.

Efectivamente me reconocí en algunas de esas circunstancias, no me caracterizo por ser especialmente cariñosa, me gusta cuidar de mi gente pero es cierto que estoy en contra del sobre-dramatismo. Vale, algunos años de mi vida viví al más puro estilo drama queen pero con los años he aprendido que es bastante desgastante, más para todos aquellos que escuchan tu drama en una especie de bucle infinito.

Quizá deba comenzar por pedir disculpas a todos aquellos que se fumaron mis conversaciones sin fin y dar gracias por aquellos que a pesar de tantos años siguen ahí al pie del cañón. Seguramente estarán agradecidos con mis psicólogos por ayudarme con mis issues emocionales, ¿no? ¡Malditos, ya están sonriendo!

Bueno, bueno, que ser una persona fría tiene sus ventajas y sus desventajas. Primero, es mejor ser el hombro en el cual llorar que quien moja el hombro ajeno. Segundo, es mejor tirar la carreta a que la carreta tire de ti. Tercero, es mejor decir te quiero cuando realmente es necesario que estar regalando te quieros hasta al vecino.

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Ella, mi Noviembre, mi país congelado.

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Tu padre me contó que vienes de un país congelado donde las pequeñas personas viven en cápsulas enanas esperando su misión.

Ya desde pequeña sabías cuál era tú lugar y decidiste llegar en un momento revuelto, lleno de confusión. Pero tus ilusiones siempre han sido más grandes que todos nuestros pensamientos y has llegado aquí al mundo dónde los fríos no son como los tuyos y nuestros calores son más humanos.

Las enanas ideas han venido contigo llenando de luz el cielo tenebroso ahora vemos en tus ojos el mar y las tormentas en tus labios y has traído la señal en la frente de aquellos que te han elegido para nosotros.

En tu país congelado estabas tranquila pero nunca ausente esperando el momento perfecto para construir tus palacios y tus princesas.

Ahora que tus sueños ya no son tan etéreos me pregunto ¿qué pasará por tu pequeña sonrisa y cuándo será el momento que puedas contarnos tus deseos?

Te miro a lo lejos y pareces una figura de porcelana, cubierta con los tonos rosas de los arcoiris en la montaña, eres un sueño y desde antes de dejar tu pequeño país nosotros ya teníamos para ti un pequeño planeta inventado.

Nonona